Sábado 08.05.2010
Que Pasa
Cuando el liceo privado es el plan B
Pagar por lo que el Estado no logra.
F.M.
Hubo una época en la cual decir que se iba al colegio equivalía a ser, únicamente, "cheto". La educación privada era para las elites. Ya no es tan fácil rotular a los que asisten a liceos privados, aproximadamente un 15% de todos los que forman parte de este nivel educativo.
Hay centros de secundaria privados en algunos de los barrios más humildes de Montevideo como Conciliación, por ejemplo. Algunos de ellos -al menos en lo que respecta a los primeros tres años del ciclo básico único- con anualidades tan modestas como 8.000 pesos, de acuerdo al último censo (2008) realizado por la Asociación Uruguaya de Educación Católica, Audec.
Sin embargo, la educación liceal privada continúa constituyendo un mundo con límites bastante marcados de la pública. En el otro extremo de las anualidades en el censo mencionado, se constata que hay liceos que pueden llegar a cobrar cerca de 130.000 pesos al año.
El director de Audec, Marcelo Fontona, aclara que "las cuotas más bajas de los colegios asociados a Audec son de primaria. En secundaria no es lo más común".
Para Javier Lasida -experto en políticas educativas de la Universidad Católica- la educación secundaria privada tiene rasgos específicos que explican por qué se paga por algo que se ofrece sin matrícula o cuota mensual.
El principal diferencial, dice, es que aunque en muchos aspectos se "imita" el funcionamiento de la educación estatal, hay diferencias y mejoras en la gestión.
Los liceos privados disponen de mayores posibilidades de coordinar y aglutinar a los equipos docentes, afirma, algo que redunda en una mayor atención a las particularidades del estudiante liceal. "Los privados a menudo podemos articular ofertas y propuestas extracurriculares que contribuyen a mejorar el desempeño académico y social", dice Fontona.
Aunque nadie de los consultados -tanto a nivel público como privado- pudo responder cuál era la tasa de repetición y/o deserción de los liceos privados, hay otros indicadores que ilustran algunos de los privilegios que otorga asistir. Los resultados de la evaluación Pisa (ciencias, matemática, lectura) de 2006, por ejemplo, dan siempre un promedio superior para los alumnos de colegios privados. Otros rasgos que puede inclinar la balanza hacia la opción privada son las dimensiones más modestas de estos centros educativos y el hecho de que a menudo una misma institución ofrezca educación primaria y secundaria.
Esas características -cantidad de alumnos más reducida y la posibilidad de realizar los doce años de estudios obligatorios en un mismo lugar- contribuyen, en opinión de Lasida a "amortiguar" algunos de los problemas más acuciantes. "Aunque no los resuelve", acota.
No es únicamente la posibilidad económica que determina la opción por el liceo privado. El psicólogo social Juan Fernández cuenta que también pesan razones como la sensación de protección que puede brindar un ambiente menos accesible a grandes cantidades de personas. En ese universo se percibe, dice, una mayor cantidad de adolescentes "integrados".
Realidad que afecta a todos
"No estamos ajenos a los episodios de violencia", comenta el presidente de la asociación de colegios católicos Audec, pero señala que en general los privados pueden lidiar de otra manera con el problema. A través de, por ejemplo, la posibilidad de tener un docente de referencia para el alumno, que puede establecer una relación más cercana. La directora de Secundaria, Alex Mazzei, había afirmado el año pasado que en los liceos privados también hay violencia pero que ésta "no trasciende".
Invertir en el saber
"Hay una media, que toma en cuenta a varios de los colegios más conocidos de Montevideo y que da un promedio de 7.000 pesos por mes en concepto de cuota", dice Miguel Venturiello, dirigente de Sintep, que agremia a la mayoría de docentes de la enseñanza privada. Venturiello acota que hay que tomar esa media con cautela, porque existe una gran variedad de precios entre los liceos más accesibles y los más exclusivos. A la cuota mensual hay que sumarle lo que el instituto en cuestión generalmente le exige al alumno cuando asiste: uniforme regular y deportivo, y libros. Para un adolescente que arranca primer año de liceo en el Colegio Alemán, el uniforme regular puede salir entre 2.000 y 2.500 pesos. El equipo deportivo, en tanto, algo más de 1.000 pesos. Los libros para los alumnos de colegios como el Seminario pueden costar entre 600 y 700 pesos cada uno, con lo cual un alumno puede requerir de unos 6.000 pesos para obtener los textos requeridos para los estudios. En liceos con alumnos de niveles socioeconómicos más bajos, como varios de los católicos agremiados en Audec, los costos pueden matizarse con becas.
(fuente: elpais.com.uy)











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