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12/05/10

baja exigencia del sistema formal

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Sábado 08.05.2010
Que Pasa
A clase después de clase
Los profesores particulares preparan en menos tiempo cursos más simples.
C.B.
Los profesores particulares de asignaturas de secundaria tienen la misma vigencia que hace 40 años. Así y todo consideran que su actividad docente no goza de un auge. Pero siguen trabajando gracias, coinciden los dos más experimentados, a la baja exigencia del sistema formal.

Céyser Olivera tiene 77 años y 54 como docente de Matemática. En su juventud fue estudiante de Ingeniería y con sus conocimientos de Matemática se presentó para hacer suplencias en Secundaria. Con concursos de oposición y méritos llegó la efectividad, cuando no había un instituto de formación que los preparara.

Le bastó seis años de aulas regulares para darse cuenta que quería ganar más dinero. "Me la jugué", dice hoy. Y empezó a dedicarse a la docencia particular. Allí, con el paso del tiempo, fue conociendo a todos los que hoy son sus colegas. Olivera dice que hubo una "época de oro" donde los alumnos tenían exámenes todo el tiempo, hasta para ingresar al liceo. "Los gurises se venían a preparar conmigo porque eran pruebas difíciles y eliminatorias. Con el paso de los años llegaron los parciales, que hoy pululan, y vinieron a simplificar la cosa porque el estudiante pasó a estudiar como para una prueba más", intenta explicar Olivera.
La idea de la menor exigencia de Secundaria, esbozada en otros artículos de este especial, también fue recurrente para esta nota. "Antes se preparaban, con particulares, de abril a noviembre porque los cursos del liceo eran durísimos. Hoy vienen el viernes para preparar el parcial del lunes, y salvan", ilustró Olivera.

Su colega Raúl Guerra Font coincidió: "Claramente, hay un nivel de exigencia menor en los centros educativos. En El País leí que hay chicos que pasan a primero de liceo sin aprender a leer ni escribir correctamente (ver recuadro), y te agrego que tomás un grupo de 30 alumnos de primero de liceo y nueve no saben las tablas".

Para Olivera, Uruguay va camino a la realidad educativa de sus vecinos Argentina o Brasil, donde sus colegas le han comentado que "ni se imaginan" que sus alumnos necesiten clases particulares para aprobar un examen. En tan sencillo aprobar, que ni siquiera se los precisa.

En los años `60, dicen estos profesores, un docente ganaba lo mismo que un diputado y su reputación estaba a la altura del salario pero hoy muchos docentes se las ingenian fuera del sistema para volver a enseñar lo que los alumnos no aprendieron en clase.

Pero insisten: no hay un auge de clases privadas. Hace dos semanas, El Libro de los Clasificados de El País publicó 30 avisos de clases particulares de distintas materias del liceo. Para Guerra Font, el número se ha mantenido sin crecer en los últimos tiempos, pero hace 15 años había 13 avisos de clases de Matemática, y hoy no superan los seis.

A propósito, Matemática y Física son las materias que más les cuesta a los estudiantes y los llevan a necesitar clases de apoyo. Después, para Guerra, hay un empate entre Química, Historia y Biología en demanda. Y es en bachillerato cuando acuden en masa a la hora de exámenes, sobre todo para preparar los de febrero.

Para Guerra, no sólo es culpa de que Secundaria haya bajado los estándares de calidad en su enseñanza, sino que hay otros factores, que responsabilizan más al alumno: estudian muy poco y no cuentan con el control de la madre o el padre en el hogar para que hagan sus tareas. "Y entonces, mientras siga esa tendencia de no estudiar, los que puedan pagar clases particulares, pagarán", dijo. Una hora de clase privada cuesta entre 50 y 80 pesos por persona, si se trata de grupos pequeños.

Olivera, pionero de las clases particulares, cree que está bien invertir en educación, pero hay una prioridad: elevar la mira en la calidad de la enseñanza impartida. "No vayamos a lo que hacen en nuestros países vecinos, donde todos pasan, pero nadie aprende nada".

El escenario del trabajo que tienen los profesores privados de asignaturas liceales ha cambiado. Mientras que antes un grupo determinado preparaba grandes alumnados a largo plazo por materias muy exigentes, hoy una misma cantidad de docentes particulares tienen menos alumnos a cargo, los preparan a muy corto plazo y para un menor nivel de exigencia. En eso, coinciden los dos.

Pero mientras que a Guerra Font le molesta el oportunismo de algunos "colegas" -hay quienes saben un poco y dan clase en la cocina de su casa sin pagar impuestos"-, a Céyser Olivera no le preocupa.

Guerra ilustra una cadena peligrosa: hay alumnos que pasan de primero a segundo sin saber sumar quebrados, pero en segundo acuden a su academia para aprender lo que debieron haber aprendido antes. "Al llegar a quinto año vienen acá con una falta de base terrible, y los que vienen del interior más. Por esa razón existimos nosotros".
La vigencia de "pases sociales"

En 2008 más del 40% de los alumnos de primer año de Secundaria de Montevideo perdieron el año. Algunos técnicos de Secundaria criticaron el sistema tácito de "pases sociales" de primaria hacia el liceo, con alumnos que no habían adquirido los conocimientos y aprendizajes para el pasaje a secundaria. A eso se refirió el docente particular Raúl Guerra Font cuando habló con Qué Pasa. Un técnico de Secundaria le dijo a El País el 25 de abril: "Nos hemos encontrado con chiquilines (de primer año) que no se identifican en las listas durante el comienzo de año, porque no saben leer".

(fuente: elpais.com.uy)

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